Descubre ¿Qué es ? y como controlar el hambre emocional

13 de marzo de 2023

La alimentación debe controlarse de manera consciente para satisfacer una necesidad fisiológica en lugar de ciertos deseos provocados por el hambre emocional, lo que puede hacer que comamos en exceso sin control y tenga un impacto negativo en nuestro bienestar general.

¿Qué causa el hambre emocional?

Para manejar la raíz del desequilibrio que nos afecta, recurrimos a comer incluso cuando realmente no sentimos hambre.

Los factores emocionales como la ansiedad están relacionados con el hambre emocional, razón por la cual comemos incluso cuando no tenemos realmente hambre.

La mayoría de las personas que experimentan este tipo de hambre no son conscientes de ello y recurren a ciertos alimentos para saciar sus sentimientos de aburrimiento, estrés, tristeza o angustia.

Cumpliendo esta necesidad condicionada, teóricamente es posible sentir alivio y aparente satisfacción; sin embargo, pronto le siguen la culpa y la confusión.

¿Cómo comienza?

Los desencadenantes emocionales suelen tener un fuerte componente psicológico y están conectados con el estado emocional de la persona.

Algunos alimentos contienen componentes químicos específicos que tienen un impacto en el cerebro a nivel molecular. Estas sustancias activan redes neuronales particulares que resultan en recompensa, alegría y bienestar.

El chocolate, que tiene triptófano y feniletilamina, es un buen ejemplo de esto.

Los niveles bajos de leptina causan cambios fisiológicos, incluidos desequilibrios hormonales y cambios en el metabolismo, que dan como resultado comportamientos alimentarios compulsivos.

La falta de hidratación y de sueño, que afectan los niveles de azúcar en la sangre, puede fomentar una alimentación compulsiva e innecesaria.

Las personas a menudo comen impulsivamente incluso cuando no tienen hambre fisiológica debido a emociones negativas, baja autoestima y conflictos ambientales.

Además, un horario exigente o relaciones conflictivas (en el trabajo, con la familia o en la pareja) pueden desencadenar ataques de hambre emocional, llegando incluso a convertir este trastorno en una conducta recurrente con efectos negativos.

efectos negativos del hambre emocional.

Algunos de los más típicos incluyen

Variaciones con el hambre real.

Dado que la motivación para comer está asociada a un estímulo interno o externo que hace que la persona experimentar una emoción específica, el hambre emocional es fundamentalmente diferente del hambre real.

Incluso después de que ya nos hayamos satisfecho con una ingesta previa, aparece de repente.

En respuesta a la necesidad del cuerpo de satisfacer sus necesidades energéticas, el hambre física o real se manifiesta gradualmente. Las personas comen de manera consciente y nutritiva, consumiendo alimentos que tienen un propósito nutricional.

Cuando consume suficiente comida, se siente lleno en el estómago.

¿Cómo reconozco el hambre emocional?

Cuando el comer deja de ser visto como un medio para nutrirse y se siente la necesidad de comer un determinado alimento buscando un consuelo inmediato del que no podemos controlarnos, debemos estar atentos porque podemos estar experimentando hambre emocional.

Los alimentos que se demandan con urgencia suelen ser altos en calorías.

Inconscientemente, se forma una relación falsa con la comida, con la pretensión de que comer compulsivamente ayudará a las personas a lidiar con sus problemas emocionales.

La culpa y el arrepentimiento son frecuentemente los resultados de este tipo de inanición emocional.

¿Cómo calmar el hambre emocional?

Para evitar que las emociones afecten directamente a las ganas de comer, el primer paso es aceptar que tienes un problema y trabajar para determinar sus causas.

Se recomienda a las personas que busquen ayuda profesional para establecer una relación saludable con la comida y comportamientos más funcionales con respecto a la comida y sus emociones, ya que a veces puede ser un desafío cambiar esta situación por su cuenta.

El objetivo es encontrar estrategias o tratamientos que produzcan resultados que garanticen cambios de manera saludable y duradera.

En este sentido, sugerimos lo siguiente:.

Consulta con un nutricionista.

El paciente recibirá consejos del nutricionista sobre cómo planificar adecuadamente su dieta; también utilizará técnicas conductuales y nutricionales para ayudar al paciente a desarrollar una relación consciente y positiva con la comida.

Evite el uso de productos que contengan elementos adictivos.

Es fundamental tener en cuenta que algunos alimentos, en particular aquellos que se clasifican como ultra procesados.

Que contienen azúcar o harina refinada, tienen un alto potencial de adicción.

Debido a la activación del sistema de recompensa del cerebro a través del neurotransmisor dopamina, que potencia las conductas placenteras, el consumo de estos productos puede resultar adictivo.

Evita los edulcorantes artificiales y el glutamato monosódico, que se encuentran en la gran mayoría de la bollería industrial.

Usa métodos de relajación.

a modo de meditación, como ilustración. Cuando se materializa la necesidad frenética de comer, puede ser útil recuperar la compostura.

terapia para la salud mental.

Los tratamientos para diferentes trastornos alimentarios y hambre emocional incluyen terapias cognitivo-conductuales.

El objetivo es cambiar la función del sistema digestivo.

El curso del tratamiento le enseña al paciente cómo se relacionan las emociones y el apetito, y también ofrece técnicas para controlar la ansiedad y los desencadenantes emocionales que resultan en comer impulsivamente.

En realidad, es mucho más común de lo que pensamos, así que comparte este artículo si crees que puede ser de ayuda si crees que tú o alguien que conoces puede identificarse.

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