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Proteger tus tendones gracias a la teoría del leñador

5 de febrero de 2024

Está ampliamente comprobado que el entrenamiento de fuerza, como pilar fundamental para el acondicionamiento físico en todas las disciplinas deportivas, no solo es crucial para mejorar el rendimiento, sino también para prevenir una variedad de lesiones. ¡Quédate a leer sobre cómo proteger tus tendones gracias a la teoría del leñador!

En cuanto a la salud general, se aplica el mismo principio; no es necesario practicar una disciplina específica para aprovechar los beneficios que el entrenamiento con pesas puede brindarnos a cualquier edad.

No obstante, surge una paradoja evidenciada en diversos estudios que señala cómo la mejora en un movimiento particular puede estar relacionada con un mayor riesgo de lesión en los tendones involucrados. Este fenómeno parece contradecir lo discutido anteriormente.

En este artículo, te detallaremos las implicaciones de estas observaciones y cómo evitar convertirnos en víctimas de esta aparente paradoja que conduce a lesiones en los tendones.

La relación entre la protección de tus tendones y la teoría del leñador

La importancia de la variedad en el movimiento

Es importante comprender que los tendones son capaces de resistir tensiones considerablemente altas, por lo que una rotura espontánea no es algo común a menos que haya ocurrido previamente algún tipo de degeneración, la cual generalmente se identifica mucho antes. En este sentido, no deberíamos preocuparnos por una rotura inesperada del tendón en situaciones cotidianas; es extremadamente raro.

En relación con el riesgo de rotura, se ha observado que aquellas personas con alguna alteración en los tendones tienden a mostrar una menor variabilidad en los movimientos, ya sea en su vida diaria o en la práctica de su disciplina deportiva.

Expliquémoslo a través de dos ejemplos

La posibilidad de que una persona sufra una rotura o lesión en un tendón puede deberse a dos razones:

El segundo escenario puede resultar intrigante porque estamos hablando de una persona entrenada. Sin embargo, lo que ambos casos pueden tener en común, y lo que afecta a la probabilidad de lesiones en el tendón, es la falta de variabilidad en el movimiento de un tendón específico. En el caso de una persona sedentaria, como alguien que pasa 8 horas en la oficina, la falta de variabilidad es comprensible. Sin embargo, en el caso de una persona deportista especializada en un movimiento particular, el alto nivel de desarrollo técnico podría convertirse en su desventaja, ya que maximiza la acumulación de carga en una región específica. En breve, conectaremos esto directamente con la teoría del leñador.

Todo lo que estamos abordando aquí no es simplemente anecdótico, sino que ya ha sido objeto de estudio y se ha comprobado que una mayor capacidad de salto es un factor de riesgo para desarrollar la llamada "rodilla de saltador", una lesión en el tendón rotuliano.

En otras palabras, nuestra mejora en un patrón motor específico podría estar directamente vinculada al riesgo de desarrollar tendinopatías en los tendones predominantemente involucrados. ¿La razón? Se atribuye a la teoría del leñador.

La teoría del leñador

Visualiza que tomas un hacha por primera vez y te preparas para cortar un tronco. Cada golpe será único porque nunca antes has realizado esta tarea. A pesar de tu intento de dirigir siempre el hacha al mismo lugar, no logras mantener la consistencia. Este desafío no solo resulta en una demora considerable al cortar el tronco, sino que también se observan numerosos hachazos alrededor del corte principal que no contribuyen al propósito de la tala.

Imagina que eres el campeón mundial de tala de árboles a dos manos, cada golpe es exactamente igual al anterior, sin desviaciones, con la cadencia y ángulo adecuados. Suceden dos cosas: terminas muy rápido y no hay ningún hachazo fuera del objetivo, todos van exactamente a donde quieres.

Este escenario refleja lo que puede ocurrir en una persona con un gran dominio técnico, donde cada golpe al tendón se dirige al mismo lugar. Por eso, la variedad en el entrenamiento es tan crucial. No solo se trata de estimular los músculos de diversas formas, sino también de prevenir lesiones mediante esta variabilidad.

Es por eso que, en una programación de entrenamiento efectiva, debe haber espacio para desarrollar habilidades y aptitudes que, aunque no afecten directamente el rendimiento deportivo, permitan la incorporación de una variabilidad de movimientos saludable. Esto, a su vez, contribuye a prolongar la carrera del deportista. Es importante destacar que este enfoque no se limita solo a los atletas profesionales, sino que es relevante para todos nosotros.

Te dejamos un video en nuestro canal de YouTube Método Lázaro sobre "35 flexiones por 100 euros!"

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